De compras en Berlín

A pesar de que Berlín es una de las ciudades europeas más visitadas, no está tan explotada turísticamente como otras capitales continentales y no hay tantas tiendas de recuerdos como uno podría esperar. No obstante, en las zonas más emblemáticas de la ciudad se pueden adquirir sin problemas todo tipo de “souvenirs” con los que llevarnos un recuerdo de nuestro paso por Berlín. Así por ejemplo se pueden encontrar tiendas de este tipo en los alrededores de Alexanderplatz y Hackescher Markt, en el último tramo de Unter den Linden antes de llegar a la Puerta de Brandeburgo, o en los aledaños de la iglesia Kaiser-Wilhelm-Gedächtnis-Kirche.

Por supuesto se pueden comprar los clásicos artículos de recuerdo con el nombre o los elementos más representativos de la ciudad: camisetas, llaveros, bolsos, platos, vasos, dedales… Pero quizá uno de los recuerdos únicos que se pueden obtener tan solo en Berlín sean los trozos del Muro que separó la ciudad en dos durante décadas. Bien sea en postales especiales o en pequeños recipientes transparentes, se pueden adquirir pedazos de Muro de todos los tamaños y colores. Normalmente vienen acompañados de un certificado de autenticidad que prueba su procedencia. Las tiendas de productos “Ampelmann” (las famosas figuras de los semáforos de la Alemania Oriental) también ofrecen la posibilidad de llevarse algo original y característico de Berlín.

No resulta tan fácil elegir productos alimenticios o bebidas típicas de la región. A diferencia de lo que ocurre en otras ciudades alemanas, no existe una variedad de cerveza propia de Berlín. La “Berliner Weisse” que se toma en los bares se prepara en el momento a partir de cerveza de trigo y sirope, por lo que las que venden embotelladas no suelen tener el mismo sabor. Tampoco hay un tipo de salchichas propio de Berlín, ya que la “Currywurst” no es más que una salchicha tradicional a la plancha o frita con salsa preparada a base de curry y ketchup. Tendremos que conformarnos por tanto con productos alemanes variados, como salchichas de cualquiera de las especialidades regionales, productos de repostería o alguna de las muchas y muy buenas cervezas nacionales.

Si lo que queremos es visitar las tiendas más exclusivas de la ciudad, deberemos dirigirnos a la Friedrichstrasse en el barrio de Mitte y a la avenida Kurfürstendamm. Allí se sitúan algunos de los establecimientos más elegantes de ropa y joyería, así como concesionarios de las principales casas fabricantes de automóviles.

Siguiendo por la avenida Kurfürstendamm y una vez pasada la Kaiser-Wilhelm-Gedächtnis-Kirche, llegaremos enseguida al que es el centro comercial más prestigioso y caro de Berlín: el KaDeWe, o Kaufhaus des Westens. Con más de 100 años de historia, se cuenta hoy entre los más grandes y elegantes de Europa. Merece la pena visitarlo incluso si no se tiene previsto comprar nada. La planta de juguetería hará las delicias de los más pequeños, y la zona de alimentación y restauración del piso superior no dejará indiferente a ningún amante de la buena comida.

Para los aficionados a los mercadillos callejeros también existen varias alternativas. Sin lugar a dudas, el rastrillo más importante a día de hoy en Berlín es el que se celebra los domingos en el Mauerpark, hasta donde se puede llegar fácilmente desde la estación de metro de Eberswalder Straße o con la línea M10 de tranvía. Desde primeras horas de la mañana hasta bien entrada la tarde (aunque en invierno conviene acudir antes de que anochezca y empiecen a recoger los puestos) se pueden adquirir allí todo tipo de objetos curiosos, la mayor parte de ellos de segunda mano. Libros, muebles, discos, ropa, instrumentos musicales, chatarra, antigüedades… no hay nada que no se venda allí.

En el barrio de Friedrichschain, cerca del barrio turco de Kreuzberg, tiene lugar también otro mercadillo parecido en la Boxhagener Platz. Los domingos a partir de las 10 de la mañana aproximadamente la plaza se llena de actividad con las decenas de puestos que se instalan allí. Al igual que en el mercado del Mauerpark se venden todo tipo de productos a precios interesantes, aunque a veces conviene no conformarse con el primer precio que nos ofrezcan y sí tratar de regatear hasta reducirlo un poco. La gente joven frecuenta mucho este tipo de mercadillos a su llegada a la ciudad o cuando tiene previsto mudarse, ya que es una forma asequible de obtener utensilios, muebles, bicicletas, etc. que vayamos a necesitar, y permite deshacerse a cambio de algún dinero de objetos que ya no queramos o no podamos llevarnos a nuestro nuevo destino.

Para quien se establezca en Berlín, las compras semanales no deben suponer tampoco ningún problema. Existen numerosas cadenas de supermercados por toda la ciudad, por lo que siempre podremos encontrar alguno cerca de casa. Los precios no son especialmente altos y siempre se puede acudir a algunas de las cadenas más baratas, como Lidl, Aldi, Plus o Penny Markt. Sin embargo, a la hora de adquirir productos como carne, fruta o pescado, conviene acercarse a otros establecimientos donde se pueda encontrar más variedad, o incluso a alguno de los mercadillos de alimentación que se celebran periódicamente. Por ejemplo, a lo largo de la Maybachufer cerca de Kottbusser Tor tiene lugar los martes y miércoles un mercado de fruta y verdura en el que también puede comprarse pescado fresco. En la Boxhagener Platz mencionada antes se celebra un mercado similar también los sábados.

Además, hay gran cantidad de centros comerciales e hipermercados de todo tipo, aunque suelen encontrarse en áreas algo más periféricas. Los de muebles y bricolaje y los de jardinería son los preferidos entre los alemanes, pero también hay algunos centros comerciales al uso como el recientemente inaugurado cerca de Alexanderplatz, Alexa, donde tienen cabida multitud de tiendas de ropa, zapaterías, joyerías, tiendas de regalos, etc.