Consejos para viajar a Berlín

A continuación comentaremos unos cuantos consejos básicos para todo aquél que quiera visitar Berlín o establecerse definitivamente en la ciudad. Muchos de ellos son aplicables igualmente a la mayor parte de las ciudades alemanas, pero todos se han obtenido a partir de la experiencia de vivir en la capital alemana.

•En Berlín conviene siempre llevar dinero en metálico encima. Existen todavía un gran número de establecimientos de todo tipo (restaurantes incluidos) que no aceptan el pago con ninguna de las tarjetas de crédito o débito que habitualmente se utilizan en España. En muchos casos, sólo se permite el pago con una tarjeta especial propia de Alemania denominada EC-Karte. Por tanto, si se tiene previsto permanecer unos cuantos meses en la ciudad, no está de más abrir una cuenta en cualquiera de los bancos o cajas alemanes y solicitar una tarjeta de este tipo. Con ella podremos pagar en supermercados, tiendas, expendedoras de billetes, etc. sin problemas.

•El transporte en Berlín es una de las pocas cosas que se pueden considerar relativamente caras. Un billete sencillo cuesta más de dos euros, y un abono diario más de seis. Existen abonos mensuales por unos setenta euros y diferentes tipos de abonos anuales. En todos los casos se pueden solicitar descuentos especiales de distinto tipos (billetes de grupo, para estudiantes, para trabajadores en prácticas, para familias, de fin de semana, etc.), por lo que conviene informarse cuidadosamente en la página oficial del transporte público berlinés: bvg.de. Esta página permite también consultar los horarios de cada uno de los medios de transporte, así como calcular la forma más rápida de alcanzar un determinado destino desde un punto dado.

Los billetes permiten utilizar todos los medios de transporte disponibles: autobuses urbanos, metro (U-Bahn), tren urbano (S-Bahn), tren regional dentro de la ciudad, tranvía, e incluso algunos barcos en determinadas zonas del Spree (el río de Berlín). En general sólo se pide enseñar el billete al subir al autobús; en los demás casos se puede acceder al vehículo sin pasar por ningún tipo de control. Sin embargo, se realizan controles aleatorios continuamente por toda la ciudad, especialmente en periodos críticos como el comienzo del curso escolar, y en los horarios y líneas más transitadas. Por tanto, si queremos evitar una multa y un disgusto, es recomendable comprar el billete correspondiente siempre que se vaya a utilizar el transporte público.

Aparte de los descuentos ya mencionados, existe una opción alternativa para aquéllos que cuenten con presupuestos muy ajustados. A la entrada de muchas de las estaciones se sitúan mendigos y gente sin hogar que viven de las limosnas de los viajeros y de la venta de billetes usados. Se les puede preguntar si tienen algún billete usado que nos sirva para el recorrido que pensamos hacer, y nos lo venderán por un precio bastante menor del que habría tenido en taquilla o en las máquinas expendedoras (aunque también tendrá una duración menor, lógicamente).

•Al contrario que en España, donde las propinas suelen limitarse al ámbito de los restaurantes y queda a elección del cliente si dejar algún dinero extra como agradecimiento por el buen servicio recibido, en Alemania es casi obligatorio añadir a cada cuenta una propina de un 10 % aproximadamente. Esto se aplica a cualquier bar, cafetería o restaurante donde uno sea atendido en la mesa por un camarero (no así si se pide en barra, por tanto). Una vez que indiquemos que queremos pagar y nos comuniquen el importe total de la cuenta, habrá que decirle al camarero directamente cuánto queremos que se cobre; en general se considera de cierto mal gusto dejar la propina sobre la mesa al abandonar el local. No debería sorprendernos si nos llevamos una mala mirada o incluso una recriminación verbal por parte del camarero si no dejamos ninguna propina, aunque eso ya dependerá del caso y tampoco es la norma.

A la hora de pagar es habitual que el camarero pregunte si se desea pagar todo junto “a escote” o si se prefiere pagar de forma individual. No deberá sorprendernos, ya que está totalmente aceptado que cada uno pague su parte directamente al camarero, tanto si se ha comido en un restaurante como si sólo se ha tomado un café en un bar.

•En relación con lo anterior, es importante tener en cuenta un detalle antes de ir al aseo en muchos locales: a menudo, algunos establecimientos grandes (centros comerciales, cadenas de comida rápida como McDonald’s o Burger King, etc.) tienen contratado personal de limpieza dedicado en exclusiva a los cuartos de baño. En ese caso, podremos encontrarlos sentados a la entrada de los aseos con un plato y un cartel, en el que probablemente se indique que hay que dejar una propina de unos 50 céntimos para poder hacer uso del servicio.

•Desde el punto de vista meramente turístico, hay que tener claro cuál es la mejor época para visitar Berlín. Aunque los meses de verano y diciembre son los más lluviosos del año, coinciden también con los mejores momentos para visitar la ciudad. A partir de mediados de Abril y hasta principios de Octubre la probabilidad de disfrutar de una ciudad soleada aumenta.

La primavera y el verano tienen el encanto de los jardines verdes y floridos, los festivales de música al aire libre, las terrazas de los bares, las playas y los clubes a la orilla del río…; el otoño nos sorprenderá agradablemente con una ciudad llena de colores gracias a los árboles cuyas hojas empiezan a amarillear. Por otro lado, Diciembre es un mes muy bonito para visitar cualquier ciudad alemana, puesto que nos permitirá disfrutar del encanto de sus típicos mercadillos navideños callejeros. Durante el resto de meses es probable que nos encontremos con días muy fríos y cielos continuamente nublados, por lo que puede que la imagen que nos llevemos de la ciudad sea bastante más gris de lo esperado. Además, a partir de Noviembre y hasta mediados de Febrero anochece entre las cuatro y las cinco de la tarde, por lo que el tiempo que tendremos disponible para disfrutar de la ciudad con luz natural se verá reducido considerablemente.

Sea cual sea la época elegida, un paraguas o un chubasquero no sobran en el equipaje. A los berlineses no parece importarles y son pocos los que utilizan el paraguas, pero es habitual encontrarse con días de llovizna continua o densa niebla que acabarán empapándonos el abrigo o la ropa si pasamos mucho tiempo en la calle descubriendo la ciudad.

•Si a uno le gusta visitar las ciudades con alguien que le vaya contando detalles históricos y anecdóticos de todo lo que se va viendo, existen multitud de recorridos guiados por Berlín. Existen muchísimas alternativas y recorridos de todo tipo: el Berlín nazi, el Berlín comunista, el Berlín nocturno, el Berlín más alternativo… Conviene informarse bien por tanto antes de decidir qué tipo de recorrido se quiere hacer.

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• Para quien vaya a pasar más tiempo en la ciudad, o para quien llegue hasta ella en coche, es preciso tener en cuenta algunas cosas en relación a la conducción en Berlín. Por lo general no se producen grandes atascos, aunque conviene evitar ciertas arterias principales durante las horas punta del final de la jornada laboral sobre todo. Las normas de circulación vigentes son prácticamente las mismas que en España, pero algunas costumbres hacen que la forma de conducir en la ciudad cambien con respecto a nuestro país. Por ejemplo, la mayor parte de las calles más pequeñas de las zonas residenciales no cuentan con pasos de cebra, por lo que es raro que los conductores paren para ceder el paso a los peatones que esperan para cruzar. Por otra parte, en Berlín los conductores deben compartir la calzada con tranvías y ciclistas, así que conviene prestar mucha atención al carril bici que discurre por la derecha de la carretera y a los tranvías que puedan pasar por nuestra izquierda en algunas calles. Los cruces y giros son especialmente críticos en este aspecto, por lo que más vale tenerlo en cuenta si no se quiere tener un accidente.

•Por último, Berlín es una ciudad que se deja descubrir tranquilamente con un paseo en bicicleta. Existen carriles al efecto por casi todas las arterias principales de la ciudad, y en el resto de calles se puede circular por la carretera sin problemas. Los conductores son muy respetuosos con los ciclistas, pero conviene devolver a su vez dicho respeto para evitar problemas. No se exige el uso de casco, pero pueden multarnos si circulamos en bicicleta de noche sin elementos reflectantes y, sobre todo, sin luz delantera. Se pueden alquilar bicicletas para disfrutar Berlín de esta forma sana y diferente en muchos puntos de la ciudad.