Berlin en un día

Berlín en un día

Visitar Berlín en un día sin tener que renunciar a algo resulta tremendamente complicado por su extensión. Pero que no te agobie el pensar que tienes sólo un día para visitarla y te vas perder muchas cosas. Piensa, más bien, en todo lo que puedes ver en esta ciudad llena de vida aunque sólo vayas a estar 24 horas.

Bueno, igual no vas a tener tiempo para recorrer todos los barrios que tiene que ofrecer, pero sí para explorar en profundidad su centro histórico monumental. Espero que te interese la historia contemporánea europea, porque estás en su epicentro. Si eres un nerd o friki de la historia, entonces empieza a relamerte porque lo vas a gozar.

Berlín en un día: Lo que necesitamos tener en cuenta

A la hora de planificar una visita a Berlín cuando sólo tenemos un día, es necesario tener en cuenta una serie de variables que nos ayudarán mucho a la hora de definir nuestro trayecto.

La primera de ellas es la época del año en que visitaremos la ciudad. Si lo hacemos al final del otoño o en invierno, tendremos que tener en cuenta que tendremos muchas menos horas de sol y puede hacer bastante frío, por lo que (aparte de llevar ropa adecuada) no deberíamos contar con pasar mucho tiempo en el exterior.

Sin embargo, si vamos en verano, tendremos más horas de luz para ver los monumentos al aire libre, pero necesitaremos tener en cuenta también que la afluencia de turistas será mayor y las colas para entrar en los monumentos también, por lo que quizá habrá que renunciar a lugares con mucha cola o -al menos- habrá que intentar sacar las entradas con antelación para evitar colas.

El transporte público en Berlín es excelente, por lo que contaremos con él como aliado a la hora de movernos por la ciudad, pero los transbordos entre líneas siempre nos llevarán algo de tiempo. En este caso, puede ser muy buena opción la de los autobuses turísticos de la ciudad, que hacen un recorrido guiado y comentado por todos los puntos de interés de la ciudad.

No obstante, hay que ser realistas. Si sólo tenemos un día en Berlín, habrá que renunciar a algunos de sus grandes atractivos que visitar, especialmente, si son en recintos cerrados donde sea necesaria entrada o control de acceso. Entre las colas y el tiempo necesario para la visita, mezclar la cúpula del Reichstag con el Museo de Pergamon, el Memorial del Holocausto o la torre de televisión de Alexanderplatz resulta casi imposible.

Mi consejo es- si queremos visitar alguno de ellos-, elegir uno como momento central de nuestra visita y escoger el resto de cosas que ver basándonos en el tiempo o la hora de esa visita.

Lo esencial de Berlín: Zona Reichstag y Puerta de Brandenburgo

A la hora de planear nuestra visita a Berlín en un día, tenemos un gran aliado en la escasa distancia que hay entre los lugares de interés histórico en la zona del Reichstag y la Puerta de Brandenburgo. Ambos puntos de interés están situados a apenas unos 200 metros de distancia entre ellos y aproximadamente a unos 500 metros del Memorial a los Judíos Asesinados en Europa, por lo que podremos ver los tres monumentos sin necesidad de desplazarnos mucho.

En esta zona, podemos visitar:

Cúpula del Parlamento

Uno de esos lugares de Berlín donde lo moderno se junta con lo histórico. El edificio del Parlamento alemán (Reichstag) está coronado por una cúpula de cristal diseñada por Norman Foster, a la que podemos entrar gratuitamente, pero para ello necesitamos registrarnos previamente en la web del Parlamento y pasar varios controles de seguridad (si no hay plazas para el día que quieres visitarla, siempre puedes recurrir a los tours organizados).

Desde la cúpula hay vistas fantásticas de la zona de la Puerta de Brandenburgo y de Berlín en general. Merece mucho la pena, aunque asegúrate antes de que no vas a visitarlo en una de las cuatro semanas al año que está cerrado por mantenimiento.

Puerta de Brandenburgo

A pocos metros del Parlamento, el gran símbolo de Berlín: la Puerta de Brandenburgo. De presencia imponente, pero importante también por su historia. Durante los años del muro quedó en tierra de nadie, aislada en la zona neutral entre el primer muro y el segundo. Siempre con mucho movimiento alrededor, punto de encuentro en la ciudad y lugar de numerosos eventos.

Berlín en un día

Puerta de Brandenburgo, uno de los lugares obligatorios que ver en Berlín

Memorial a los judíos asesinados en Europa

Abierto al público desde el año 2005 y a apenas cinco minutos de la Puerta de Brandenburgo y muy cerca del Tiergarten -el gran parque del centro de Berlín- se levantan más de 2.500 bloques de hormigón gris que forman el Memorial del Holocausto y que fue concebida para poder reflexionar sobre el horror del pasado y evitar que se repita en un futuro. Bajo los bloques de hormigón, hay una sala de exposiciones que muestra cómo se produjo el holocausto, cómo afectó a diferentes países de Europa y narra historias personales. Recuerda que es un sitio de recuerdo y que conmemora una tragedia, así que está muy mal visto por los locales hacerse fotos frívolas o irrespetuosas en el lugar.

Potsdammer Platz

Potsdamer Platz está lo suficientemente cerca de esta zona para que podamos continuar la visita a pie y representa una parte del Berlín moderno que nació tras la caída del muro. La reconocerás, sin pérdida, por sus “rascacielos”, algo inusual en Berlín, donde por las características del suelo no pueden construirse edificios demasiado altos. Recomiendo entrar al espacio llamado Sonic Center y posar bajo su impresionante cúpula; y sobre todo, pasearte por la parte más moderna de la ciudad.

La memoria de la división: Checkpoint Charlie y Topographie des Terror

Fuera de esta zona- donde todo está a escasa distancia- tendremos que empezar a planear nuestro itinerario contando con el transporte público o el autobús turístico. Es cierto que las distancias se pueden recorrer a pie, si nos gusta andar y ver la ciudad, pero también puede que no merezca la pena si no nos queda mucho tiempo.

La zona del Checkpoint Charlie está al sur de la avenida de Unter den Linden y para muchos quizá desplazarse hasta allí para ver una caseta, por muy pintoresca que sea, quizá no merezca la pena. Sí lo puede merecer, si nos interesa la historia, acercarnos a la cercana exposición de Topographie des Terror, donde se nos muestran los tiempos del terror nazi.

Checkpoint Charlie

Uno de los lugares más pintorescos de todo Berlín para sacarse la foto que colgar en las redes sociales, pero que no deja de ser una caseta blanca con banderas estadounidenses y soviéticas, gobernadas dos fotografías de policías de la guerra fría montando guardia en mitad de la calle (y con actores de carne y hueso disfrazados de ellos para hacerte la foto, si es lo que quieres). La simbología del lugar es más importante que el monumento, ya que aquel era uno de los puestos fronterizos ubicados en la división de la ciudad y marcaba el límite del bloque occidental y el oriental.

Checkpoint Charlie

Checkpoint Charlie – Los «soldados» están de atrezo (te puedes hacer fotos con ellos a cambio de un donativo)

Es una buena zona, también, para picar algo duante el camino. En las proximidades podrás disfrutar de muchos puestos de salchichas (Wurst), Curry Wurst -especialidad berlinesa- ensaladas, cafés, sandwich, etc… Pero si tú lo que quieres es sentarte tranquilo a comer un buen codillo o un Schnitzel y degustar tranquilamente la gastronomía alemana, entonces espera hasta la zona más cercana a Unter den Linden, porque merece más la pena.

Topographie des Terror

Exposición muy interesante sobre la época nazi, ubicada donde se encontraba la comisaría de la temida Gestapo. El edificio en sí no tiene demasiado que ver, pero la exposición resulta muy chocante e ilustrativa de la época. Si sólo tienes 24 horas para ver Berlín, quizá no te compense pasar mucho tiempo en ella, pero si vas por más días, es muy recomendable visitarla.

Como anécdota, en un lateral del recinto hay un muro gris bastante dañado. Se trata de la única parte del Muro de Berlín que queda en pie en la zona del centro de la ciudad.

Unter den Linden e Isla de los Museos y Alexanderplatz

Unter den Linden es una de las avenidas principales de Berlín y va desde la Puerta de Brandenburgo hasta la zona de la Isla de los Museos. Era la gran arteria de Berlín antes de la II Guerra Mundial y la división y, tras ella, una de sus zonas más turísticas.

En esa zona y sus proximidades podrás encontrar los siguientes puntos de interés.

Isla de los Museos

Este pequeño espacio de terreno alberga los cinco museos más clásicos de Berlín, entre ellos los dos más conocidos y visitados: el de Pergamon (con las impresionantes puertas de Babilonia, el altar de Pergamon y la fachada del mercado de Mileto) y el Neues Museum, donde encontramos el busto de Nefertiti. En esta especie de isla también está la Berliner Dom, la catedral de Berlín, caracterizada por sus cúpulas de cobre de color verdoso.

Catedral Berlin

Berliner Dom con la Torre de TV de Alexanderplatz al fondo

Honestamente, para mí el Museo de Pergamon es uno de los lugares más impresionantes que ver en Berlín, pero si sólo tenemos un día en la ciudad nos va a condicionar mucho. Necesitaríamos, por lo menos, un par de horas para verlo en profundidad, más el tiempo que tardemos en la cola (en temporada alta), con lo que emplearíamos allí gran parte de nuestro tiempo disponible. Si realmente uno de tus objetivos de tu estancia en Berlín en un día es ver las puertas de Babilonia, inclúyelo, pero ten en cuenta que se llevará gran parte de tu escaso tiempo en la ciudad.

Gendarmenmarkt

Una de las plazas más bonitas de Berlín, sin duda, junto a la Bebelplatz que está a un paso. Esta zona es de las pocas que pudieron rescatarse, con su arquitectura original, tras los bombardeos de la II Guerra Mundial. Siempre me gustaron esas dos iglesias protestantes, enfrentadas una a cada

lado de la plaza, a las que llaman gemelas por su enorme similitud. La escultura que está en el centro de la plaza corresponde a Schiller, figura clave del romanticismo alemán junto a Goethe.

Y si llegaste hasta aquí para sentarte a comer en un restaurante típico alemán, te recomiendo sin duda el mítico Augustiner, a un costado de la plaza, reconocible por sus toldos azules.

Bebelplazt

Otra magnífica plaza situada a pocos metros de la anteriormente citada Gendermenmarkt, aunque con un papel importante en la historia por un suceso histórico mucho más moderno: la quema de los libros por los Nazis en el año 1933. En un lateral de la plaza podéis encontrar en el suelo un recuadro/cristal – si visitas la ciudad en invierno es posible que se cubra de nieve-, que recuerda este fatal acontecimiento. También se encuentran en esta plaza: una de las tres óperas de Berlín: la Staatsoper, la iglesia católica de St. Hedwig y la Universidad Humbold, de la que salieron científicos de la categoría de Albert Einstein.

Alexanderplatz

Al final de la avenida que continúa el trayecto de Unter den Linden una vez que esta calle llega a su fin, y ya en el antiguo lado oriental de la ciudad, nos encontramos con otro de los grandes puntos de encuentro de la ciudad: Alexanderplatz con su reloj mundial y su torre de televisión, otro de los símbolos de Berlín.

Puedes acceder a un mirador en la Torre, a 365 metros de altura, para tener las mejores vistas sobre la ciudad. Si ya las has visto en la cúpula de Reichstag, quizá no te aporte mucho, pero si no has podido acceder o no te ha llamado la atención, te puede resultar muy interesante la visita. Eso sí, si te llama la atención y piensas ir en temporada alta, te recomiendo reservar la entrada con antelación para evitar las colas. Otra opción muy interesante es almorzar en el restaurante de lo alto de la torre.

A un par de kilómetros de Alexanderplatz tienes, también, la East Side Gallery, con un tramo del antiguo muro cubierto de murales y arte al aire libre. Te pilla un poco a desmano, pero si te gusta este tipo de arte, te puede interesar alterar tu recorrido y cambiar los lugares turísticos por un paseo por esta zona.

Y una vez que llegues aquí, aunque sólo hayas podido ver Berlín en un día te irás con la sensación de haber picoteado lo esencial de esta ciudad, pero lo más importante es que te habrás quedado, sin duda, con ganas de mucho más, así que tocará volver.

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